El 7
Último partido de su primera temporada (28 de Mayo del 2011). Vestido de azulgrana, llegaba a la cita que le había traído a Can Barça: la Champions. El asturiano tenía el reto de completar su palmarés a nivel de clubes y llevarse su primera Copa de Europa.
Discutido en ciertos momentos de la temporada, llegaba con el aval de 18 goles en liga y 3 en la Champions. Le faltaba uno, el de la rubrica, el definitivo. El que le llevaría a lo más alto de su carrera y, el que a día de hoy, aún confiesa que es "el gol más importante que he marcado".
El gol
El córner lo sacó en corto el equipo de Pep (minuto 67). Desperdiciado por los puristas. Posesión para los románticos. Xavi-Messi-Alves, y de nuevo Messi. Escorado en la derecha controló el argentino, una banda imponente con el gran Alves esa temporada 2010-11. Se quedó Messi con el balón, (porque hay cosas que nunca cambian) en zona de tres cuartos, y con Nani delante.
Quieto, no había nada, el argentino pulsó el pause y paró el partido. Inmóvil restaba Nani delante suyo. Inquieto sí, también. El quiebro de izquierda a derecha, sin mover el balón, con el cuerpo y el tren inferior, ridiculizó al portugués. Messi progresó por la banda derecha azulgrana y entró en el área. El ataque Mesiánico quedó neutralizado por Ferdinand que apareció en el corte. Busquets atento, recogió la fruta madura. Y la cedió de cara, a la frontal del área.
El silencio
Momento único y mágico que sólo vive el futbolista. Momento indescriptible y pocas veces repetible. Décimas de segundo, instantes dónde el silencio te habla. GOL. Eso es lo que te dice, y eso es lo que le susurró el silencio a David Villa.
Fue el interpás entre que Busquets le cedió el balón de cara, controló, y miró la portería de Van der Sar. Y se produjo el silencio. Después volvió todo. El estadio, el rival y el balón, pero el asturiano ya lo sabía. Empaló el balón con el interior de su derecha que cruzó toda el área dirección los tres palos del portero de los reds. Dónde sólo lo sueñan los delanteros; allí se coló el balón. En la mismísima escuadra y en el mejor decorado posible: la final de la Champions.
Felicidad incuestionable
Eso significaba el 3 a 1, y mucho más. Había cumplido su sueño y había llegado a lo más alto. Ganaría su Champions y lo hacía por la puerta grande. Sin discusiones, sin peros. El 7 había hecho su trabajo y estaba lleno por dentro. Sabía que había cumplido y con creces. Silenciaba algunas voces escépticas.
El olvidado recuerdo de Wembley
2 de Diciembre y el gol de Villa sobrevive en su cabeza. Al igual que la lesión que lo atormentó seis meses después del gol. También lo atormenta la NO titularidad en el más que posible "11 tipo" del pasado sábado frente al Athletic de Bilbao.
Ese minuto de David Villa, queda guardado en la retina de todos los culés. Pero sobretodo, queda guardado en la retina del asturiano, quién lo recordaba después del partido del Alavés entre semana en BarçaTV. El 7 olvidado. Así fue David Villa el pasado sábado contra el Bilbao. Ni mencionado, ni recordado, simple y tristemente olvidado. Y con él queda su gol. Esperemos que no se cubra de polvo.

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